En los últimos días se ha hablado mucho de la separación profesional entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero. Contratos, desgaste, decisiones estratégicas… pero hay una dimensión que rara vez ocupa el centro del debate y que resulta clave para entender las grandes trayectorias deportivas: la independencia emocional y estructural del jugador.
En el tenis, el talento abre la puerta, pero no sostiene una carrera. El verdadero salto hacia la élite llega cuando el jugador es capaz de salir del sistema que lo vio crecer —habitualmente el familiar— y construir una estructura propia, autónoma y alineada con su madurez personal y competitiva.
👉 Sigue leyendo este artículo para entender por qué la independencia es un punto de inflexión silencioso en las grandes carreras tenísticas.
Liza vuelve a conquistar un J30 en Egipto.
Otro título. Otra demostración de que, cuando la mente está en equilibrio, el juego fluye y los resultados llegan.
Sigue leyendo porque, aunque el trofeo es importante, lo verdaderamente interesante de esta semana va mucho más allá del marcador.
En el tenis, el rendimiento no depende únicamente de la técnica o de la preparación física, sino de cómo el jugador interpreta lo que ocurre en pista. La lectura interna del error, del marcador o de los momentos de dificultad condiciona directamente el estado mental y, con ello, el rendimiento.
Sigue leyendo porque hay una herramienta mental sencilla y profunda que trabaja exactamente este punto: entrenar la mente para cambiar el foco y ampliar la forma en la que el jugador interpreta la realidad competitiva.
Hay victorias que se celebran por el trofeo.
Y hay otras que emocionan por todo lo que hay detrás.
El torneo que Noah ha ganado hoy le hace muchísima ilusión, y con razón. Es su primer torneo de 2026. Pero lo verdaderamente importante no es la copa que sostiene entre las manos, sino el camino que ha recorrido para llegar hasta aquí.
No hace tanto tiempo, Noah era un niño al que las emociones le desbordaban.
En los entrenamientos se enfadaba por cada fallo.
En competición se bloqueaba completamente.
Y le costaba aprender, no por falta de capacidad, sino porque la emoción tomaba el control.
👉 Sigue leyendo para entender qué ha cambiado realmente en este proceso
✨ Bienvenido, 2026 ✨
Comenzamos un nuevo año con ilusión, con la mirada clara y con el deseo profundo de seguir creciendo, aprendiendo y construyendo algo bonito, con sentido y paso a paso. Un año nuevo es siempre una invitación a parar un instante, mirar lo recorrido y elegir conscientemente cómo queremos avanzar.
“Me quedan solo tres juegos y siento mucha presión”.
Eso fue lo que me dijo Alfonso en plena final del Máster de su categoría en Chile, después de un corte en el partido. Un momento decisivo, marcador ajustado, cuerpo tenso y la mente atrapada en el resultado.
Sigue leyendo porque en ese instante no trabajamos la presión como tal. Trabajamos algo mucho más profundo y decisivo: la CONSCIENCIA.