La necesidad de anticipar problemas, controlar las reacciones de los demás y evitar situaciones incómodas puede terminar impidiendo que un jugador actúe sobre aquello que realmente depende de él.
Hay jugadores que aparentemente lo están haciendo todo bien. Entrenan muchas horas, compiten, se esfuerzan, tienen objetivos ambiciosos y quieren mejorar su ranking, jugar torneos internacionales, conseguir una beca universitaria o alcanzar el siguiente nivel de su carrera deportiva. Y, sin embargo, existe una barrera mucho menos visible que puede estar frenando su evolución: la necesidad de evitar la incomodidad antes incluso de que esa incomodidad exista.
👉 Sigue leyendo… porque a veces aquello que hacemos para protegernos de posibles problemas termina convirtiéndose precisamente en lo que nos impide actuar, tomar decisiones y seguir creciendo.