La diferencia que puede cambiar su desarrollo en el tenis y en la vida
Muchos padres creen que están ayudando a sus hijos cuando después de un partido les dicen: “¡Qué bien has jugado!”, “¡Qué partidazo!” o “Hoy has estado increíble”. Y, por supuesto, no hay nada negativo en expresar orgullo, alegría o satisfacción cuando un hijo consigue algo importante. El problema aparece cuando ese tipo de comentarios se convierten en la única forma de reforzar al jugador y de valorar su evolución.
Porque existe una diferencia enorme entre elogiar y reconocer. Una diferencia que puede influir directamente en cómo un tenista construye su confianza, cómo interpreta sus errores y desde dónde desarrolla su identidad competitiva.
👉 Sigue leyendo… porque la forma en la que acompañamos a un jugador no solo influye en cómo se siente después de un partido, sino también en la persona en la que se está convirtiendo