A veces la mayor transformación de un jugador no aparece en el marcador, sino en pequeños detalles que pasan desapercibidos para quienes más quieren ayudarle
Hay una escena que se repite constantemente en mi trabajo como mental coach. El jugador sale de la pista después de perder un partido y se acerca a sus padres esperando una mirada, una palabra o un gesto que le confirme que todo el esfuerzo de los últimos meses está dando sus frutos.
Sin embargo, muchas veces recibe un mensaje centrado únicamente en aquello que todavía no ha conseguido cambiar: “Has vuelto a enfadarte”, “Otra vez has golpeado la raqueta” o “Con esa actitud no vas a llegar lejos”. Y en ese momento siempre pienso lo mismo: es una pena, porque muchas veces el cambio ya está ocurriendo. Simplemente, nadie lo está viendo.
👉 Sigue leyendo… porque aprender a reconocer esos pequeños avances puede cambiar completamente la forma en la que un jugador construye su confianza y su identidad competitiva.