El techo invisible que frena a muchos entrenadores de alto rendimiento
Durante años, el trabajo del entrenador en el tenis de alto rendimiento ha sido claro, visible y reconocible. Desarrollo técnico, planificación, estrategia, preparación física. Un terreno estructurado, medible y, en gran parte, controlable.
Pero cuando el jugador crece de verdad y se acerca a su potencial más alto, el proceso deja de ser solo deportivo. Es ahí donde muchos proyectos sólidos empiezan a encontrar un límite que no siempre se ve, pero que se siente. Un límite que no tiene que ver con la falta de trabajo, talento o ambición, sino con algo mucho más profundo.
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