Cuando el camino no avanza al ritmo que esperabas, el problema puede no estar en lo que está ocurriendo, sino en dónde creías que ya deberías estar
Hace poco recibí una pregunta de uno de mis jugadores que, aunque parece sencilla, toca uno de los grandes retos mentales en el tenis: «¿Cómo entreno mi paciencia?» Todos queremos avanzar, mejorar y acercarnos a nuestros objetivos. Pero cuando tenemos muy claro dónde queremos llegar, también podemos hacernos una idea de cómo debería ser el camino y, casi sin darnos cuenta, de cuándo deberíamos estar allí. Y es precisamente cuando la realidad empieza a alejarse de esa expectativa cuando aparecen las prisas.
👉 Sigue leyendo, porque quizá aquello que sientes como falta de paciencia tenga mucho que ver con la necesidad de llegar antes de tiempo.