¿Qué ocurre cuando las herramientas mentales que te han ayudado a convertirte en una gran campeona dejan de ser suficientes? La siguiente evolución puede no consistir en controlar más, sino en desarrollar una identidad capaz de sostenerte cuando el control desaparece.
Iga Świątek ha ganado seis Grand Slams, ha sido número 1 del mundo, ha dominado Roland Garros y lleva años incorporando el entrenamiento psicológico como una parte fundamental de su preparación. Por eso resulta especialmente interesante observar lo que está ocurriendo en esta etapa de su carrera. No estamos hablando de una jugadora que no haya trabajado su mente. Todo lo contrario. Estamos hablando de una de las grandes campeonas de su generación y de una deportista que ha desarrollado numerosos recursos para gestionar la presión, las emociones y las exigencias del alto rendimiento.
👉 Sigue leyendo… porque quizá el problema de Iga no sea que haya perdido su fortaleza mental, sino que la estructura que la llevó hasta lo más alto esté encontrando ahora sus propios límites.
Entonces, ¿por qué vemos momentos en los que, cuando deja de dominar un partido, parece perder parte de la seguridad y estabilidad que durante años la caracterizaron?
Mi hipótesis no es que Iga haya dejado de ser mentalmente fuerte. Es otra: quizá haya llegado al límite de la fortaleza mental que la llevó hasta aquí.
Tener herramientas mentales no es lo mismo que evolucionar mentalmente
Durante muchos años hemos entendido el entrenamiento mental fundamentalmente como adquisición de herramientas: respirar mejor, gestionar pensamientos, regular emociones, crear rutinas, concentrarse en el presente, establecer objetivos y recuperar rápidamente el foco.
Todo esto es necesario y puede producir mejoras enormes en el rendimiento. Pero existe una diferencia entre aprender a gestionar lo que ocurre y desarrollar una estructura interna capaz de sostener al jugador cuando ya no consigue gestionarlo.
Porque en un partido llegará inevitablemente un momento en el que algo escapará a tu control. El rival puede empezar a jugar extraordinariamente bien, tu derecha puede dejar de funcionar, puedes perder un set con claridad, sentir miedo, encontrarte incómodo o no encontrar soluciones.
Y entonces surge una pregunta mucho más profunda:
¿Quién eres cuando tus herramientas no consiguen devolverte el control?
Iga Świątek en la Escala Evolutiva
Desde mi Escala Evolutiva de madurez mental, emocional y competitiva, situaría a Iga predominantemente en un Nivel 4: Proceso.
Es importante entender que no estoy realizando un diagnóstico psicológico de una persona a la que no conozco personalmente. Estoy utilizando conductas competitivas observables para explicar diferentes estadios de desarrollo mental en el alto rendimiento.
El Nivel 4 comprende que el rendimiento se construye. El jugador trabaja, analiza, aprende, busca soluciones y empieza a entender que una derrota no define necesariamente quién es.
Świątek ha demostrado repetidamente muchas de estas características. Es metódica, disciplinada, analítica y ha construido durante años una estructura de trabajo extraordinariamente profesional.
Pero bajo determinadas situaciones de presión podemos observar también comportamientos compatibles con elementos del Nivel 3: Ego y Control.
Cuando el partido responde a su estructura, Iga puede ser devastadora. Domina, acelera, impone su ritmo y parece crecer con esa sensación de control.
La cuestión interesante aparece cuando deja de controlar.
Cuando controlar genera seguridad
Existe una diferencia enorme entre:
«Controlo porque estoy segura».
Y:
«Necesito controlar para sentirme segura».
Externamente pueden parecer exactamente lo mismo. Mientras el deportista domina, gana y encuentra soluciones, incluso puede parecer extraordinariamente fuerte mentalmente.
La diferencia aparece cuando pierde el control.
Si mi seguridad depende de que el partido responda como espero, cualquier elemento inesperado puede convertirse en una amenaza. Y entonces puedo intentar recuperar esa seguridad pensando más, analizando más, corrigiendo más, buscando más soluciones e intentando controlar todavía más.
Paradójicamente, cuanto más intento recuperar el control, más puedo alejarme del estado desde el que realmente sé competir.
Ahí aparece uno de los grandes límites del alto rendimiento.
El problema del «más hacer»
El deportista de élite está acostumbrado a resolver problemas haciendo. Si algo no funciona técnicamente, entrena. Si físicamente necesita mejorar, entrena. Si tiene dificultades mentales, aprende herramientas.
El sistema funciona durante años, hasta que llega un momento en el que hacer más deja de ser la solución.
Porque no todos los problemas competitivos se resuelven incorporando otra herramienta.
Hay momentos que exigen algo diferente:
SER.
Ser capaz de permanecer dentro del partido aunque no tengas la respuesta. Ser capaz de tolerar la incertidumbre, sentir miedo sin necesitar eliminarlo y perder momentáneamente el control sin perderte a ti mismo.
Ahí empieza otra dimensión de la fortaleza mental.
Del Nivel 4 al Nivel 5: identidad
El siguiente paso en mi Escala Evolutiva es el Nivel 5: Identidad. Y aquí cambia radicalmente la relación del jugador con la presión.
En el Nivel 3: «Necesito controlar para sentirme seguro».
En el Nivel 4: «Confío en el proceso aunque las cosas no estén saliendo como esperaba».
En el Nivel 5: «Lo que está ocurriendo no amenaza quién soy».
O, como trabajo con mis jugadores:
«Soy más grande que este momento».
Esto no significa resignarse, dejar de luchar ni que el resultado deje de importar. Significa que el deportista ya no necesita utilizar el resultado, el marcador o sus sensaciones para determinar quién es.
Puede estar 2-5 abajo y seguir teniendo acceso a sí mismo. Puede estar jugando mal y continuar tomando decisiones desde su identidad. Puede sentir presión sin hacerse pequeño y no controlar lo que ocurre sin dejar de sentirse internamente seguro.
Eso es autonomía competitiva.
Quizá Iga no necesite más herramientas
Por eso, cuando observo el momento actual de Świątek, mi pregunta no es: «¿Qué herramienta mental le falta?».
Mi pregunta es:
«¿Desde dónde está compitiendo cuando deja de tener el control?»
Porque quizá su siguiente evolución no consista en añadir. Quizá consista en integrar.
Menos necesidad de controlar y más identidad. Menos hacer para intentar recuperar seguridad y más capacidad para permanecer dentro de sí misma cuando esa seguridad es puesta a prueba.
Y eso no invalida absolutamente nada de lo que ha construido. Al contrario. Los niveles anteriores son necesarios para llegar a los siguientes.
La cuestión es comprender cuándo aquello que durante años te ayudó a crecer empieza también a convertirse en tu límite.
Y esto no ocurre solamente en el tenis profesional
Lo veo constantemente en jugadores jóvenes. Entrenan extraordinariamente bien, sus entrenadores saben el tenis que tienen, sus padres también y el propio jugador sabe lo que puede hacer.
Pero llega la competición y algo cambia.
Empieza perdiendo y se precipita. Comete dos errores y necesita corregir inmediatamente. El rival hace algo inesperado y se desorganiza. Mira constantemente al entrenador o a los padres, empieza a pensar demasiado o se enfada porque el partido no está sucediendo como esperaba.
Y finalmente termina jugando muy por debajo del nivel que demuestra entrenando.
Entonces aparece la pregunta:
«¿Cómo puede jugar así si tiene muchísimo más tenis?»
Porque muchas veces el problema no está en su tenis. Ni siquiera está en que le falten herramientas.
El problema está en desde dónde necesita competir para sentirse seguro.
Y mientras necesite controlar para sentirse seguro, la presión seguirá teniendo la capacidad de desconectarlo de su verdadero nivel.
La verdadera fortaleza mental empieza cuando el control termina
Por eso considero que la evolución mental de un jugador no consiste únicamente en aprender a controlar mejor sus pensamientos, emociones o comportamientos.
El objetivo final es construir una estructura interna suficientemente sólida para que no necesite que todo esté bajo control para poder competir desde sí mismo.
Identidad. Autoridad interna. Autonomía. Rendimiento.
Ese es el recorrido.
Y quizá por eso la pregunta más interesante sobre Iga Świątek no sea si ha perdido su fortaleza mental.
Quizá sea esta:
¿Ha llegado al límite de la fortaleza mental que la convirtió en número 1?
Porque a veces el siguiente nivel no necesita más control.
Necesita una identidad capaz de sostenerte cuando el control desaparece. 💙
Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
Psicóloga del Deporte
CEO de flowandgrow Mental-Coaching S.L.
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