¿Estás ayudando a tu hijo… o estás remando por él?
La mayoría de los padres de jóvenes tenistas acompañan a sus hijos desde el amor, la entrega y la mejor intención. Están presentes, facilitan el camino, sostienen cuando hay dificultades y empujan cuando ven que algo se estanca. Sin embargo, existe una frontera muy fina —y casi siempre invisible— entre acompañar y ocupar un lugar que no nos corresponde. Cuando el adulto empieza a resolver, a anticiparse o a cargar con responsabilidades que el niño podría asumir, el progreso sigue existiendo, pero deja de ser sólido. El niño avanza, sí, pero lo hace apoyado en una estructura externa que no le pertenece y que, con el tiempo, termina debilitando su autonomía.
👉 Sigue leyendo y descubre por qué muchas familias, sin darse cuenta, están frenando el progreso de sus hijos aunque tengan buenas intenciones.
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