Cuando tus decisiones en pista empiezan a responder a algo más importante para ti que el propio partido
Puedes querer ganar un partido y, al mismo tiempo, tomar decisiones que te alejan de darlo todo. No porque te falten ganas, compromiso o capacidad para competir, sino porque puede haber algo actuando por debajo de lo que tú crees que es el problema. Y precisamente por eso resulta tan difícil verlo mientras estás dentro de la situación.
👉 Sigue leyendo para descubrir qué puede estar dirigiendo tus decisiones en pista sin que te des cuenta.
Eso fue lo que apareció trabajando con una jugadora muy joven que llegó con una pregunta aparentemente sencilla: por qué no luchaba hasta el final. Había ocurrido algo durante un partido importante y, cuando empezamos a analizar sus decisiones, apareció una contradicción muy interesante: había hecho algo que parecía demostrar que quería seguir compitiendo y, sin embargo, después no se había entregado por completo.
Lo fácil habría sido quedarse en lo evidente: decirle que tenía que luchar más, trabajar su actitud o buscar una forma de conseguir que se esforzara hasta la última bola. Pero cuando un comportamiento se repite, quedarse únicamente con lo que vemos puede llevarnos a trabajar el síntoma mientras dejamos intacto aquello que lo está provocando.
Al profundizar en lo sucedido durante aquel partido, la conversación empezó a alejarse del tenis. Lo que inicialmente parecía una cuestión de lucha, esfuerzo o incluso de cómo gestionar una situación física empezó a mostrar otra dimensión. Había una preocupación que estaba influyendo en sus decisiones mucho más de lo que ella había imaginado.
Y aquí aparece una cuestión especialmente interesante para cualquier jugador: ¿qué ocurre cuando una parte de tu atención ya no está realmente en competir, sino en lo que puede significar para ti lo que ocurra? Puedes seguir en pista, correr, golpear la pelota y querer ganar, pero eso no significa necesariamente que todas tus decisiones estén dirigidas a jugar el partido que tienes delante.
Por eso hay ocasiones en las que pedirle a un jugador más confianza, más lucha o más fortaleza mental no termina de resolver nada. Antes hay que entender qué función está cumpliendo aquello que queremos cambiar. En el caso de esta jugadora, seguir tirando del hilo nos llevó desde una situación concreta de partido hasta una pregunta mucho más profunda sobre ella misma. Y fue ahí donde empezó a aparecer el verdadero problema.
Lo más interesante es que este mecanismo puede pasar prácticamente desapercibido. Desde fuera vemos a un jugador que no termina de entregarse; desde dentro puede estar ocurriendo algo completamente diferente. Y mientras no lleguemos a esa raíz, podemos intentar cambiar el comportamiento una y otra vez sin comprender por qué vuelve a aparecer.
En el vídeo te cuento la conversación con esta jugadora, cómo fuimos desmontando lo ocurrido durante aquel partido y qué encontramos cuando dejamos de preguntarnos simplemente por qué no luchaba hasta el final.
👉 Mira el vídeo completo, porque quizá lo verdaderamente importante no sea cuánto luchas en pista, sino qué está decidiendo por ti cuando llega el momento de hacerlo.
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