Lo que hoy ves es un trofeo. Lo que yo veo es una identidad en construcción.

Lo que hoy ves es un trofeo. Lo que yo veo es una identidad en construcción.

Lo que hoy ves es un trofeo. Lo que yo veo es una identidad en construcción.

El resultado es visible. La transformación que lo hace posible, no.

Hace unos días recibí unas fotos de Isabella Moncada celebrando su victoria como Campeona del Festival Infantil Fedecoltenis de Cúcuta en la categoría Bola Amarilla Femenina.

Como suele ocurrir cuando un jugador gana un torneo, la mayoría de las personas ven el resultado. Ven el trofeo, ven la sonrisa, ven la foto. Y es normal.

Sin embargo, cuando yo observo una imagen como esta, mi atención se dirige a algo completamente diferente. Porque ganar un torneo es importante, pero mucho más importante es quién te estás convirtiendo en el proceso.

👉 Sigue leyendo… porque detrás de cada trofeo hay una estructura interna que no se ve en la foto, pero que determina todo lo demás.

 

 

 Lo que había detrás del resultado

Cuando Isabella llegó a mí, como les ocurre a muchos jugadores de su edad, el problema no era el tenis. No era la técnica, no era la táctica, no era la preparación física. El verdadero desafío estaba en cómo gestionaba lo que ocurría dentro de ella cuando las cosas no salían como esperaba.

Se frustraba, se enfadaba, le costaba aceptar los errores, se exigía demasiado, las derrotas le afectaban más de lo necesario y, en ocasiones, el miedo a equivocarse le impedía expresar todo el tenis que llevaba dentro.

Si trabajas con jóvenes jugadores o eres padre o madre de un tenista, probablemente esta situación te resulte familiar, porque es uno de los problemas más frecuentes que observo en competición.

El problema no es el error

Muchos padres creen que el problema es que su hijo pierde, otros creen que el problema es que se pone nervioso, otros piensan que simplemente le falta confianza.

Pero la realidad suele ser más profunda: el problema no es el error, sino lo que el jugador interpreta que significa ese error.

Una bola fallada puede convertirse en pensamientos como “no soy suficientemente bueno”, “voy a perder”, “estoy decepcionando a mis padres o a mi entrenador”, o “siempre fallo cuando más importa”.

Y cuando un jugador empieza a interpretar los errores de esta manera, deja de competir contra el rival y empieza a competir contra sí mismo.

 La construcción de una Identidad Competitiva

Por eso mi trabajo nunca se centra únicamente en ayudar a ganar más partidos. Los partidos son una consecuencia. Lo verdaderamente importante es desarrollar una estructura interna sólida: una Identidad Competitiva que permita al jugador sostenerse cuando aparecen las dificultades.

Trabajamos la gestión de la frustración, la regulación emocional bajo presión, la recuperación después de los errores, la confianza en competición, la capacidad de seguir compitiendo cuando aparecen los nervios y las dudas y la separación entre el valor personal y el resultado deportivo.

Porque la diferencia entre un jugador que se derrumba y uno que sigue creciendo rara vez está en el tenis. La diferencia suele estar en la estructura interna desde la que compite.

El error que cometen muchos padres

Uno de los mayores errores que veo es pensar que el objetivo es ganar cuanto antes. Pero cuando un jugador construye una identidad basada únicamente en los resultados, cada derrota se convierte en una amenaza.

Cada error duele demasiado, cada partido se transforma en un examen, cada resultado condiciona su confianza y la presión aumenta progresivamente.

Sin embargo, cuando construimos una identidad sólida ocurre algo diferente: el jugador sigue queriendo ganar, sigue siendo competitivo y sigue teniendo ambición, pero deja de depender emocionalmente de cada resultado. Y precisamente por eso suele rendir mejor.

Lo que realmente celebro

Por supuesto que me alegra ver a Isabella levantar este trofeo. Pero lo que más celebro no es el título. Lo que celebro es la persona y la competidora en la que se está convirtiendo.

Porque los títulos van y vienen, los rankings suben y bajan, las victorias y las derrotas forman parte del camino. Pero la Identidad Competitiva permanece.

Y cuando un jugador aprende a gestionar la frustración, recuperarse de los errores, competir con confianza, sostener la presión y seguir creyendo en sí mismo cuando las cosas no salen bien, está construyendo algo que le servirá durante toda su carrera deportiva y durante toda su vida.

Enhorabuena, Isabella.

Este trofeo es importante. Pero lo más valioso es todo lo que has construido para llegar hasta él.

 ¿Tu hijo o hija también se identifica con esto?

Si tu hijo o hija se frustra demasiado cuando pierde, se bloquea en competición, juega por debajo de su nivel cuando más importa, tiene miedo a equivocarse o parece incapaz de mostrar en competición todo lo que hace en los entrenamientos, puedes solicitar tu Llamada Gratuita de Admisión aquí:

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Analizaremos qué está frenando realmente su rendimiento y valoraremos si existe encaje para trabajar juntos.

Porque muchas veces el problema no está en el tenis. Está en la estructura invisible desde la que el jugador compite.

 

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