A veces tu sueño tarda seis años: el problema es que muchos abandonan en el quinto

A veces tu sueño tarda seis años: el problema es que muchos abandonan en el quinto

A veces tu sueño tarda seis años: el problema es que muchos abandonan en el quinto

Querer profundamente un objetivo no significa necesitar que ocurra ahora: mientras llega, puedes seguir creando las condiciones para estar preparado

Hay cosas que deseamos y que no llegan cuando queremos. Lo intentamos una vez, dos, tres. Buscamos una posibilidad y no funciona. Probamos con otras personas y tampoco. Y llega un momento en el que empezamos a interpretar la ausencia de resultado como una respuesta: «Quizá esto no es para mí».

👉 Sigue leyendo… porque que algo todavía no haya ocurrido no significa que no vaya a ocurrir. A veces simplemente significa que todavía no has creado las condiciones necesarias para que pueda suceder.

Y esto, que puede parecer una reflexión sobre la vida, tiene muchísimo que ver con el tenis de alto rendimiento.

Seis años queriendo volver a navegar

A mí me encanta navegar. Tengo licencia de patrón de barco y, cuando vivía en Berlín, navegaba mucho con mis amigos. Cuando me trasladé a vivir junto al mar pensé que seguiría haciéndolo. Parecía incluso lógico: ahora tenía el mar delante.

Sin embargo, ocurrió exactamente lo contrario. Aquí alquilar una embarcación resultaba mucho más caro. Intenté organizarlo con algunas personas de mi entorno, pero no tenían el mismo interés. Y pasaron los años. Uno, dos, tres… hasta casi seis.

Podría haber concluido: «Aquí no puedo navegar». Pero eso habría sido confundir dos cosas completamente diferentes: no haber encontrado todavía la manera de hacerlo no significa que esa manera no exista.

Seguí haciendo mi vida, conociendo personas, ampliando mi entorno y comunicando las cosas que me gustan. Y también fui dejando atrás relaciones y situaciones que ya no encajaban conmigo.

Hasta que aparecieron nuevas personas. Y entre ellas, una amiga que comparte un velero.

Ahora puedo volver a navegar, compartiendo prácticamente solo los gastos entre quienes vamos. Y hoy ocurre algo que hace unos años parecía complicado: vienen a recogerme a mi propia casa, frente al mar, para salir a navegar.

La oportunidad finalmente apareció.

Pero no apareció por magia.

Desear no significa necesitar

Aquí está una de las diferencias psicológicas más importantes que intento enseñar a mis jugadores: puedes querer algo muchísimo sin necesitarlo para estar bien.

Quiero ganar. Quiero mejorar mi ranking. Quiero entrar en ese torneo. Quiero conseguir una beca. Quiero ser profesional. Quiero llegar al Top 500, Top 100 o Top 10.

No hay ningún problema en quererlo.

El problema comienza cuando el jugador transforma ese deseo en una condición para su bienestar: «Necesito que ocurra para estar bien».

En ese momento el objetivo deja de ser una dirección y empieza a convertirse en una amenaza. Porque cada partido empieza a responder aparentemente a una pregunta mucho más grande: «¿Voy a conseguir lo que quiero o no?»

Y entonces aparece la presión, el miedo a perder, la necesidad de controlar, la frustración, la comparación, la precipitación y el enfado cuando las cosas no salen. Y, paradójicamente, cuanto más necesita el jugador el resultado, más difícil puede resultarle desplegar el tenis necesario para conseguirlo.

Querer mucho y estar bien mientras todavía no lo tienes

Existe otra posición interna completamente diferente:

«Lo quiero. Voy a trabajar para conseguirlo. Pero no necesito que ocurra hoy para saber quién soy».

Eso cambia completamente la relación con el objetivo. El jugador sigue siendo ambicioso, sigue entrenando, sigue buscando soluciones y sigue queriendo ganar. Pero deja de exigirle al presente que le entregue inmediatamente aquello que está construyendo.

Y esa capacidad es fundamental en una carrera deportiva. Porque el alto rendimiento está lleno de periodos en los que trabajas sin recibir todavía la recompensa externa que esperabas.

Puedes mejorar sin que el ranking lo refleje inmediatamente. Puedes estar desarrollando recursos que todavía no aparecen en competición. Puedes perder partidos mientras estás construyendo algo que necesitarás seis meses después.

El problema es que muchos jugadores abandonan psicológicamente el proceso porque confunden la ausencia momentánea de resultado con la ausencia de evolución.

No esperes la oportunidad. Crea las condiciones

Hay otra parte importante de mi historia con el barco. Yo no estuve seis años sentada esperando a que alguien llamara a mi puerta y dijera: «Maite, tengo un velero. ¿Quieres venir?».

Seguí moviéndome, conociendo personas, hablando, explorando y construyendo una vida diferente.

Y esto también es importante para un jugador.

No controlas cuándo llegará una determinada oportunidad. Pero sí puedes trabajar para estar preparado cuando aparezca. Puedes mejorar tu tenis, desarrollar tu fortaleza mental, aprender a competir, cuidar tu cuerpo, construir un equipo adecuado, buscar mejores entornos, aprender de las derrotas, desarrollar autonomía y convertirte poco a poco en el jugador capaz de aprovechar la oportunidad cuando llegue.

Eso es muy diferente de esperar.

Eso es crear condiciones.

Para que entre algo nuevo, a veces tienes que soltar

Esta es probablemente la parte más incómoda. Queremos cosas nuevas, pero muchas veces pretendemos conseguirlas conservándolo absolutamente todo: los mismos hábitos, las mismas relaciones, los mismos comportamientos, las mismas explicaciones, la misma manera de reaccionar y la misma identidad.

Y eso no siempre es posible.

En mi propia vida, ampliar mi mundo también ha significado dejar atrás personas y situaciones que ya no encajaban con aquello que quería construir. No necesariamente porque fueran «malas», sino simplemente porque ya no correspondían con la dirección en la que quería crecer.

En un jugador sucede exactamente lo mismo. Si quieres llegar a un lugar diferente, periódicamente tendrás que preguntarte:

¿Qué necesito desarrollar y qué necesito dejar atrás?

Quizá tengas que dejar atrás la necesidad de aprobación. Quizá tengas que dejar de culpar al entrenador, al rival, al árbitro o a tus padres. Quizá tengas que abandonar determinadas reacciones después del error, dejar de protegerte de la derrota o renunciar a querer controlarlo todo.

Quizá incluso tengas que abandonar una versión de ti mismo que te ha servido hasta ahora, pero que ya no puede llevarte al siguiente nivel.

El verdadero trabajo está en quién te estás convirtiendo

Por eso, ante un objetivo deportivo, hay una pregunta que me parece mucho más interesante que «¿Cuándo voy a conseguirlo?».

La pregunta es:

«¿Me estoy convirtiendo en la persona y en el jugador capaces de sostenerlo cuando llegue?»

Porque quizá todavía no controles el resultado. Pero sí puedes trabajar en tu identidad, en tu autonomía, en tu capacidad para decidir, en tu relación con el error, en cómo respondes cuando pierdes, en qué haces cuando nadie te vigila, en cómo compites cuando tienes miedo y en cómo continúas cuando todavía no ves la recompensa.

Ese es el trabajo que hacemos en flowandgrow.

No buscamos únicamente eliminar el síntoma visible —el enfado, los nervios, el miedo a perder, la falta de confianza o el bloqueo competitivo—. Buscamos comprender qué estructura interna está produciendo ese comportamiento.

Porque cuando cambia la raíz, cambia la manera en la que el jugador se relaciona con el resultado.

Quizá todavía no ha llegado

Hay sueños que tardan meses. Otros tardan años. Algunos cambian por el camino. Y otros terminan llegando de una manera mucho mejor de la que habíamos imaginado inicialmente.

Por eso, si todavía no tienes aquello que quieres, quizá la pregunta no sea «¿Por qué no lo he conseguido?».

Quizá sea:

«¿Qué condiciones puedo seguir creando hoy?»

Sigue buscando, aprendiendo, comunicando lo que quieres y creando oportunidades. Suelta aquello que ya no encaja.

Y, sobre todo, no pongas tu bienestar en manos de un resultado que todavía no ha llegado.

Puedes desearlo profundamente. Puedes trabajar con absoluta determinación para conseguirlo. Y puedes estar bien mientras tanto.

Porque el verdadero crecimiento no empieza cuando consigues aquello que querías.

Empieza cuando dejas de necesitar conseguirlo inmediatamente para poder seguir avanzando. 💙

¿Tu hijo tiene talento y trabaja, pero algo parece impedirle dar el siguiente salto?

🎾 Si tu hijo tiene talento y trabaja, pero hay algo que mentalmente parece impedirle avanzar al nivel que podría alcanzar, en flowandgrow trabajamos más allá del síntoma para identificar qué está ocurriendo en la raíz: su relación con el error, el resultado, la presión, el juicio externo, la autonomía y su propia identidad como jugador.

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Analizaremos en qué punto se encuentra actualmente y qué puede estar frenando su siguiente salto evolutivo.

Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
Doctora en Psicología · Máster en Psicología del Deporte
Mental Coach de tenis · CEO de flowandgrow Mental-Coaching S.L.

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