Si tu hijo dice que sí… ¿por qué no le crees?

Si tu hijo dice que sí… ¿por qué no le crees?

Si tu hijo dice que sí… ¿por qué no le crees?

 

El compromiso también se aprende: por qué no podemos exigir a un joven tenista la madurez que precisamente necesita desarrollar.

En el tenis competitivo hablamos constantemente de compromiso. Queremos jugadores responsables, constantes, disciplinados y capaces de sostener sus decisiones incluso cuando entrenar cuesta, los resultados no llegan o la motivación disminuye. Pero existe una contradicción que observo con frecuencia cuando una familia se plantea iniciar un proceso de desarrollo mental-emocional: el jugador dice que quiere mejorar, que está dispuesto a trabajar y que quiere intentarlo, pero sus padres siguen dudando de si realmente estará preparado para comprometerse.

👉 Sigue leyendo… porque quizá estemos esperando que un joven tenista demuestre, antes de empezar, precisamente la madurez y el compromiso que necesita aprender a desarrollar.

«¿Estará realmente convencido?», «¿Se comprometerá?», «¿Lo aprovechará?», «Queremos estar seguros de que realmente quiere hacerlo».

La preocupación es comprensible. Ningún padre quiere realizar una inversión de tiempo, energía y dinero en un proceso que su hijo no vaya a aprovechar.

Pero aquí aparece una pregunta fundamental:

¿Y si aprender a comprometerse es precisamente una de las capacidades que ese jugador todavía necesita desarrollar?

Querer algo y saber sostenerlo no son lo mismo

Una de las grandes confusiones consiste en interpretar la inconsistencia de un adolescente como ausencia de voluntad.

Un jugador puede querer mejorar sinceramente y, al mismo tiempo, distraerse, cansarse, resistirse cuando algo le exige, perder motivación o evitar conversaciones incómodas. Puede entusiasmarse hoy y cuestionarlo mañana. Puede saber lo que quiere, pero no hacer siempre lo necesario para conseguirlo.

Nada de esto demuestra automáticamente que no quiera.

Puede demostrar que todavía no sabe sostener aquello que quiere.

Y esa diferencia es enorme.

Porque una cosa es un jugador que dice claramente: «No quiero hacer este proceso». Y otra muy diferente es un jugador que dice: «Sí quiero hacerlo», pero todavía carece de la madurez, la responsabilidad o la consistencia necesarias para mantener esa decisión cuando aparecen la incomodidad, el esfuerzo o la resistencia.

En el primer caso tenemos que escuchar su no.

En el segundo tenemos algo que desarrollar.

Si dice NO, escucha su no. Si dice SÍ, toma en serio su sí

Educar en responsabilidad significa también enseñar a nuestros hijos a dar valor a sus propias decisiones.

Cuando un adolescente dice que quiere algo, podemos preguntarle qué significa para él ese sí, qué está dispuesto a hacer, qué ocurrirá cuando no tenga ganas, qué responsabilidad está dispuesto a asumir y qué necesita aprender para poder mantener esa decisión.

No necesitamos que un adolescente nos garantice que nunca dudará, nunca se cansará y nunca se resistirá.

Necesitamos comprobar que existe una voluntad inicial de participar en el proceso.

Y después empieza el verdadero trabajo.

Porque el compromiso no consiste en sentir ganas constantemente. Consiste en aprender progresivamente a actuar de acuerdo con aquello que has decidido que es importante para ti.

La paradoja de esperar a que esté preparado

Imaginemos que unos padres dicen:

«Cuando veamos que nuestro hijo es suficientemente responsable, constante y comprometido, entonces buscaremos ayuda para desarrollar su parte mental».

Existe un problema lógico.

Estamos esperando que el jugador demuestre antes del proceso las capacidades que precisamente queremos desarrollar mediante el proceso.

Sería algo parecido a decir:

«Cuando ya sepas hacerlo, entonces te ayudaremos a aprenderlo».

En el desarrollo deportivo no actuamos así. No esperamos que un jugador domine técnicamente el servicio antes de contratar a alguien que le ayude a mejorarlo. Tampoco esperamos que tenga una preparación física perfecta antes de trabajar con un preparador físico.

¿Por qué deberíamos esperar entonces que posea ya una arquitectura mental-emocional madura antes de trabajar específicamente en su desarrollo?

El compromiso no es un requisito terminado. También es una competencia

Un joven tenista necesita aprender progresivamente a asumir responsabilidad sobre sus decisiones, mantener un compromiso más allá de la motivación del momento, tolerar la incomodidad y aceptar límites.

También necesita aprender a responder ante las consecuencias de sus elecciones, perseverar cuando algo cuesta, diferenciar lo que quiere de lo que le apetece en un determinado momento y desarrollar autonomía.

Todo esto forma parte de la madurez.

Y la madurez no aparece mágicamente al cumplir una determinada edad.

Se construye a través de experiencias, decisiones, límites, consecuencias, acompañamiento y responsabilidad.

Por eso no podemos exigir que un jugador ya haya desarrollado completamente todas estas capacidades antes de iniciar un proceso cuyo objetivo es precisamente ayudarle a construirlas.

El papel de los padres tampoco es hacer el trabajo por él

Aquí aparece el otro extremo.

Tomarse en serio el «sí» de un hijo no significa perseguirle constantemente, hacer las tareas por él o convertir a los padres en responsables de que el proceso funcione.

Precisamente queremos avanzar en la dirección contraria.

El objetivo es que el jugador vaya apropiándose progresivamente de su proceso.

Los padres pueden proporcionar estructura, poner límites, recordar acuerdos y acompañar. Pero la responsabilidad tiene que ir desplazándose progresivamente hacia el propio jugador.

Por eso una pregunta importante no es únicamente:

«¿Está mi hijo suficientemente comprometido?»

Quizá deberíamos preguntarnos también:

«¿Estamos preparados para ayudarle a aprender a comprometerse?»

No confundamos resistencia con falta de voluntad

Especialmente durante la adolescencia, el desarrollo no es lineal.

Habrá momentos de entusiasmo y momentos de resistencia. Habrá avances y retrocesos. Habrá días en los que el jugador parezca tremendamente comprometido y otros en los que necesite que alguien vuelva a confrontarle con la decisión que tomó.

La resistencia no invalida automáticamente el proceso.

De hecho, muchas veces la forma en la que el jugador aprende a responder ante esa resistencia es parte esencial del proceso.

El objetivo no es crear un adolescente que obedezca siempre. El objetivo es desarrollar una persona que vaya siendo cada vez más capaz de liderarse a sí misma.

El tenis competitivo necesita mucho más que tenis

Las familias realizan enormes esfuerzos para desarrollar el potencial deportivo de sus hijos. Entrenadores, academias, preparación física, viajes, torneos, material, fisioterapia y competición internacional.

Todo ello puede ser necesario.

Pero el jugador que tiene que utilizar todos esos recursos sigue siendo una persona.

Y si esa persona todavía no sabe gestionar frustración, responsabilidad, presión, compromiso, error, incertidumbre o resistencia, existe una parte fundamental de su desarrollo que también necesita atención.

Por eso el trabajo mental-emocional no debería empezar únicamente cuando aparece una crisis.

Puede formar parte de la formación integral del jugador.

Querer es el principio. Aprender a sostener lo que quieres es el proceso

En flowandgrow no trabajo únicamente sobre lo que ocurre durante un partido.

Mi trabajo busca desarrollar la madurez mental-emocional competitiva del jugador: su capacidad para asumir responsabilidad, sostener decisiones, gestionar presión e incertidumbre, atravesar dificultades y construir progresivamente una identidad competitiva más sólida.

Porque muchas veces la pregunta no es:

«¿Quiere realmente?»

La pregunta puede ser:

«¿Sabe todavía sostener aquello que dice que quiere?»

Y si la respuesta es no, quizá no estemos ante una razón para esperar.

Quizá estemos precisamente ante una de las razones para empezar a trabajar.

Porque querer algo es el principio.

Aprender a sostener lo que quieres forma parte del camino. 💙

¿Tu hijo quiere mejorar, pero le cuesta sostener su compromiso?

Si compite en tenis y consideras que su desarrollo mental-emocional está limitando el tenis que realmente podría expresar en competición, puedes reservar una sesión gratuita de valoración personal conmigo.

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Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
Doctora en Psicología · Máster en Psicología del Deporte
Mental-Coach especializada en tenis
CEO de flowandgrow Mental-Coaching S.L.
Colegiada AO11855

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