Jugadores y padres diferentes describen el proceso con la misma palabra. Y no es casualidad.
Hay algo que me ha llamado especialmente la atención al revisar algunos de los testimonios de jugadores y padres que han trabajado conmigo. Son personas diferentes, con edades, situaciones y procesos distintos.
Y, sin embargo, todos terminan utilizando prácticamente la misma palabra para describir uno de los cambios que han observado: madurez.
👉 Sigue leyendo… porque cuando personas diferentes utilizan espontáneamente la misma palabra para explicar lo que ha cambiado, merece la pena preguntarse qué está ocurriendo realmente durante el proceso.
Cuando el cambio va más allá del resultado
Andrea habla de que el proceso le ha ayudado a «crecer y madurar como persona, a confiar más en mí misma y ser más sincera».
Andrés, padre de un jugador, destaca que «la evolución y madurez en su juego se nota cada vez más».
Mariana explica que ha observado «un notable crecimiento en la madurez de Alex», especialmente en su manera de manejar la derrota, afrontar los problemas y desarrollarse dentro y fuera de la pista.
Y Ángel describe a Abril como «más responsable, más tranquila, enfocada y con mayor madurez para afrontar las distintas situaciones».
Personas diferentes. Procesos diferentes. La misma palabra.
¿Por qué aparece tantas veces la madurez?
Para mí, no es casualidad.
Mi trabajo no consiste únicamente en ayudar a un jugador a controlar los nervios, recuperar la confianza o gestionar mejor un error. Quiero que progresivamente pueda comprender qué le ocurre, asumir mayor responsabilidad, encontrar sus propias respuestas y afrontar de otra manera las situaciones que aparecen.
Porque el verdadero cambio no consiste únicamente en que el jugador sepa qué hacer.
Consiste en que, cuando llega la dificultad, sea capaz de responder de otra manera.
La madurez competitiva no se enseña. Se desarrolla.
No podemos decirle simplemente a un jugador «tienes que madurar». La madurez se desarrolla a través de las experiencias, de cómo aprende a afrontarlas y de la responsabilidad que progresivamente es capaz de asumir.
Por eso me parece tan significativo que sean los propios jugadores y sus padres quienes utilicen esta palabra para describir el cambio.
Naturalmente quiero resultados. Pero hay transformaciones que un ranking no puede mostrar inmediatamente.
Madurar como jugador. Madurar para afrontar las dificultades. Madurar también como persona.
Ese es, para mí, uno de los verdaderos objetivos del proceso. 💙
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