El talento no es el problema. La estructura que lo sostiene sí.
Hay familias que invierten más de 40.000 € al año en el sueño de su hijo, entre entrenadores privados, viajes, hoteles, torneos nacionales e internacionales, preparación física, fisioterapia, nutrición y material deportivo, y aun así llega un momento en el que sienten que su hijo no termina de despegar.
No porque le falte talento, ni porque no tenga un buen entrenador, ni porque no trabaje lo suficiente, sino porque cuando realmente importa aparece un límite que casi nadie está entrenando.
👉 Sigue leyendo… porque el problema no suele estar en lo que se ve, sino en lo que sostiene todo lo demás.