¿Hay que esperar a estar mal para trabajar la mente?

¿Hay que esperar a estar mal para trabajar la mente?

¿Hay que esperar a estar mal para trabajar la mente?

La prevención mental también forma parte del alto rendimiento

Existe una idea que todavía está demasiado presente en el tenis: «Si necesito trabajar con un psicólogo es porque tengo un problema». Durante años, la psicología deportiva ha estado asociada al momento en el que algo deja de funcionar: el jugador pierde confianza, empieza a bloquearse en los partidos, no consigue cerrar encuentros, sufre demasiado con los resultados o siente que la presión le supera.

👉 Sigue leyendo… porque quizá la pregunta no debería ser si un jugador tiene un problema, sino qué estructura interna necesitará para sostener el nivel al que quiere llegar.

Pero ¿por qué esperar hasta entonces? En prácticamente todas las demás áreas del alto rendimiento trabajamos exactamente al contrario. Un jugador no espera a estar físicamente agotado para empezar su preparación física, no espera a tener un mal saque para entrenarlo y tampoco espera al torneo para empezar a desarrollar su táctica.

Entrenamos antes porque sabemos que tendremos que utilizar esos recursos después. Con la mente debería suceder exactamente lo mismo.

Un jugador puede estar ganando y necesitar trabajo mental

Uno de los aprendizajes que mi experiencia como ITF Mental Health & Performance Provider vuelve a confirmar es que no existe una relación directa entre estar obteniendo buenos resultados y tener una estructura psicológica suficientemente desarrollada.

Un jugador puede estar ganando, subiendo de ranking, sentirse confiado y estar jugando el mejor tenis de su carrera. Y, sin embargo, precisamente en ese momento pueden empezar a aparecer nuevas exigencias psicológicas.

Porque ganar también genera presión. Cuando empiezas a obtener resultados, aparece algo nuevo que proteger. Ahora existen expectativas: los demás esperan que vuelvas a ganar y tú esperas volver a ganar. Empiezas a enfrentarte a jugadores a los que antes mirabas desde abajo y, de repente, eres tú quien tiene algo que perder.

Y una confianza que parecía muy sólida puede revelar entonces que dependía mucho más del resultado de lo que pensábamos.

La presión no crea la estructura: la revela

Esta distinción es fundamental. Muchas veces pensamos que la presión es el problema, pero la presión también funciona como un amplificador: hace visible lo que ya existe dentro del jugador.

Cuando el resultado adquiere importancia, podemos observar con mucha más claridad de dónde obtiene su confianza, cómo interpreta el error, cuánto necesita demostrar, cómo se relaciona con las expectativas o hasta qué punto su identidad está vinculada al ranking.

Por eso, para mí, el trabajo mental va mucho más allá de aprender algunas técnicas para relajarse o controlar los nervios. Se trata de desarrollar la arquitectura interna que permitirá al jugador sostenerse cuando la exigencia aumente.

Llegar a un nivel y sostener ese nivel son dos cosas diferentes

Este es uno de los grandes retos del desarrollo deportivo. Podemos preparar a un jugador técnicamente para alcanzar un determinado nivel, desarrollar su físico y mejorar su táctica. Pero existe otra pregunta mucho más profunda: ¿está preparado internamente para vivir en ese nivel?

Porque cuanto más asciende un jugador, mayores pueden ser las exigencias:

  • Más expectativas.
  • Más importancia del ranking.
  • Más viajes.
  • Más inversión.
  • Más comparación.
  • Más responsabilidad.
  • Más exposición.
  • Más consecuencias percibidas cuando las cosas no salen como esperaba.

Por eso no basta con construir al tenista capaz de llegar. Hay que desarrollar también a la persona capaz de sostenerse cuando llegue.

Construir una confianza que no dependa del marcador

Uno de los objetivos fundamentales del trabajo preventivo es precisamente desarrollar una confianza menos dependiente de la confirmación externa.

Si solamente me siento buen jugador cuando gano, mi confianza es extremadamente vulnerable. Si necesito que el ranking confirme continuamente mi valor, cualquier descenso puede convertirse en una amenaza mucho mayor de lo que objetivamente representa. Y si interpreto una derrota como una demostración de quién soy, competir será emocionalmente cada vez más difícil.

El trabajo psicológico permite desarrollar algo diferente:

  • Separar el valor personal del resultado.
  • Comprender qué sucede internamente bajo presión.
  • Aprender a interpretar el error sin convertirlo en una amenaza.
  • Construir una identidad competitiva que no cambie cada lunes con el ranking.
  • Desarrollar recursos antes de necesitarlos en los momentos decisivos.

No estamos intentando eliminar la presión. Estamos desarrollando una estructura capaz de sostenerla.

La prevención psicológica también es rendimiento

Esta concepción preventiva está cada vez más presente en el tenis internacional. La ITF plantea actualmente el bienestar mental y físico como dimensiones interrelacionadas del rendimiento y ofrece recursos para que los jugadores comprendan y gestionen factores como el estado de ánimo, el sueño, las relaciones o la fatiga asociada a los viajes.

Incluso sus estándares de atención sanitaria para torneos contemplan la disponibilidad virtual o presencial de profesionales de salud mental y recomiendan disponer de un espacio privado en el torneo para este tipo de atención.

Para mí, ese cambio de perspectiva es enormemente importante porque normaliza algo que debería haber sido normal desde hace mucho tiempo: trabajar la mente no significa que algo vaya mal.

Puede significar exactamente lo contrario.

Significa que estamos preparando al jugador para las exigencias que encontrará cuando las cosas vayan bien.

No esperar a que algo se rompa

La prevención psicológica no consiste en buscar problemas donde no existen. Consiste en desarrollar recursos, conocerse antes de entrar en situaciones límite, comprender los propios patrones antes de que la presión los convierta en un obstáculo y construir una identidad antes de que el resultado empiece a definirla.

También significa desarrollar una confianza suficientemente profunda para sobrevivir tanto a las victorias como a las derrotas.

Por eso, quizá deberíamos cambiar la pregunta. En lugar de preguntarnos «¿Este jugador tiene algún problema para necesitar trabajar la mente?», podríamos preguntarnos:

«¿Qué estructura interna necesitará este jugador para sostener el nivel al que quiere llegar?»

Ahí cambia completamente nuestra manera de entender el entrenamiento mental.

Porque el alto rendimiento no consiste únicamente en llegar a un nivel. Consiste en ser capaz de sostenerte cuando llegas allí.

Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
ITF Mental Health & Performance
Doctora en Psicología · Tennis Mental Coach
CEO de flowandgrow

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