Cuando la mente pesa más que la raqueta: el reto invisible del tenis profesional
Maite Iriarte reflexiona sobre las exigencias mentales del tenis profesional y sobre la necesidad de construir una arquitectura interna capaz de sostener tanto el rendimiento como el bienestar del jugador.
Un jugador puede tener tenis para ganar un partido y, sin embargo, no ser capaz de acceder a ese tenis cuando más lo necesita. Puede saber perfectamente qué hacer y no hacerlo. Puede entrenar durante años su derecha, su saque, su físico y su táctica y descubrir, cuando aumenta la presión, que la parte que realmente gobierna sus decisiones no se encuentra en la raqueta. Está dentro.
👉 Sigue leyendo… porque hablar de salud mental en el tenis profesional no significa únicamente intervenir cuando aparece un problema psicológico. También significa preparar a la persona para sostener las enormes exigencias de la vida que ha elegido.
Las exigencias del tenis profesional
Esta realidad adquiere todavía mayor importancia en el tenis profesional, un deporte individual que exige viajar constantemente, convivir con la incertidumbre del resultado y del ranking, gestionar expectativas, derrotas, presión económica, relaciones con entrenadores y familias y tomar continuamente decisiones sin la estructura protectora que existe en otros deportes.
Por eso considero especialmente importante que el tenis empiece a ampliar la conversación sobre salud mental y rendimiento. La ITF ha dado pasos importantes en esta dirección. Su Player Care Programme, lanzado en 2025, incorpora recursos relacionados con bienestar psicológico, regulación del estado de ánimo, sueño, relaciones, fatiga derivada de los viajes, abuso en redes sociales o preparación para la vida después del tenis. En 2026 ha ampliado esta línea de actuación con nuevas iniciativas de acompañamiento al jugador.
En este contexto he tenido la oportunidad de iniciar un proyecto de apoyo mental y psicológico a jugadores del circuito profesional, estando presente directamente en torneos del ITF World Tennis Tour. El proyecto se inició en un W75 en Italia y próximamente estaré en un W50 en Francia.
¿Qué significa realmente cuidar la salud mental de un deportista?
Para mí existe una cuestión especialmente importante: ¿qué significa realmente cuidar la salud mental de un deportista?
No significa únicamente intervenir cuando aparece un problema psicológico.
Salud mental también significa construir una persona internamente preparada para afrontar las exigencias de la vida que ha elegido.
La salud mental también se construye
Cuando hablo de arquitectura interna, me refiero precisamente a esa estructura psicológica desde la que el jugador interpreta lo que sucede, toma decisiones, gestiona sus emociones y responde ante la dificultad.
Una arquitectura interna sólida permite desarrollar, entre otras cosas:
→ Equilibrio interno: poder experimentar emociones intensas sin quedar gobernado por ellas.
→ Claridad: distinguir qué está ocurriendo realmente de la historia que nuestra mente construye alrededor de lo ocurrido.
→ Madurez emocional: asumir responsabilidad sin convertir cada error o derrota en un juicio sobre uno mismo.
→ Autonomía: aprender a tomar decisiones sin necesitar permanentemente que padres, entrenadores o personas del entorno regulen nuestra vida.
→ Identidad sólida: saber quién soy sin hacer depender continuamente mi valor personal de mi ranking o de mi último resultado.
→ Capacidad para atravesar la incertidumbre: competir sin necesitar tenerlo todo bajo control.
→ Relaciones saludables: saber poner límites, pedir ayuda, comunicar necesidades y construir un entorno que acompañe sin invadir.
Todo esto es salud mental. Y todo esto es también alto rendimiento.
La propia ITF vincula expresamente bienestar mental y rendimiento y señala que el bienestar psicológico complementa al físico para que los jugadores puedan desarrollarse dentro y fuera de la pista.
El partido revela lo que llevas dentro
La competición tiene una característica extraordinaria: amplifica. Cuando el marcador aprieta, cuando aparece el miedo a perder, cuando llega una decisión arbitral que consideramos injusta o cuando estamos a dos puntos de conseguir algo que deseamos enormemente, disminuye nuestra capacidad para sostener determinadas estrategias conscientes.
Y aparece nuestra arquitectura interna.
Por eso un jugador puede conocer todas las rutinas mentales del mundo y seguir bloqueándose en los momentos importantes. No siempre falta una técnica. A veces falta estructura.
Detrás del ranking hay una persona
Mi trabajo dentro de los torneos parte precisamente de esa mirada: escuchar al jugador, comprender qué está ocurriendo detrás de lo visible y ofrecer herramientas que puedan ayudarle no solamente a competir mejor, sino también a relacionarse de una manera más saludable consigo mismo y con la realidad que está viviendo.
Porque detrás del ranking hay una persona. Detrás de una derrota hay una persona. Detrás de una lesión, de una mala temporada, de la presión económica, de la soledad de los viajes o del miedo a no llegar, sigue habiendo una persona.
Y cuidar a esa persona no está enfrentado al alto rendimiento. Es una de sus condiciones.
No basta con construir mejores jugadores
Durante demasiado tiempo hemos preparado extraordinariamente el cuerpo y el tenis del deportista mientras esperábamos que su mundo interno supiera organizarse solo.
El futuro del alto rendimiento pasa también por comprender algo mucho más profundo: no basta con construir mejores jugadores. Tenemos que contribuir a construir personas suficientemente sólidas, autónomas y emocionalmente maduras para sostener la vida que exige convertirse en uno de ellos.
¿Quién nos prepara para ser emocionalmente maduros?
Y este es, además, un déficit de nuestra sociedad. ¿Quién nos prepara para ser emocionalmente maduros? ¿Quién nos enseña a gestionar el miedo, la presión, la incertidumbre o la adversidad antes de que nuestro mundo interno llegue a desbordarnos?
Nuestra sociedad está llena de personas que sufren ansiedad, ataques de pánico, depresión y otros problemas de salud mental en todos los ámbitos profesionales, y el deporte de alto rendimiento no es una excepción.
Sin embargo, seguimos pasando años en el colegio sin una asignatura que nos enseñe a construir equilibrio interno, estabilidad emocional, autonomía, claridad para tomar decisiones o una identidad sólida.
Precisamente de esta carencia nace el programa que he desarrollado en flowandgrow Mental Coaching: construir esa arquitectura interna para que la persona pueda perseguir grandes objetivos sin perderse a sí misma en el camino.
Porque no deberíamos tener que elegir entre éxito y bienestar.
Puedes leer el artículo completo publicado en la revista Industria del Tenis aquí
Construyamos personas capaces de ser exitosas y felices. 💙
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