¿Un resultado o un veredicto? El error mental que puede bloquear la evolución de un tenista

¿Un resultado o un veredicto? El error mental que puede bloquear la evolución de un tenista

¿Un resultado o un veredicto? El error mental que puede bloquear la evolución de un tenista

Cuando cada derrota deja de ser información y empieza a convertirse en una conclusión sobre quién eres y hasta dónde puedes llegar

Hay jugadores que no pierden simplemente un partido. Pierden un partido y, en cuestión de segundos, construyen una conclusión sobre todo su futuro deportivo: «Estoy jugando fatal», «No tengo nivel», «Así nunca voy a llegar», «No voy a conseguir ser profesional».

👉 Sigue leyendo… porque el verdadero problema puede no estar en haber perdido, sino en lo que ese resultado empieza a significar para el jugador sobre sí mismo, su nivel y todo su futuro deportivo.

El problema ya no es haber perdido. El problema es el significado que el jugador atribuye a esa derrota. Cuando cada resultado se convierte en un veredicto sobre quién soy, cuánto valgo como jugador o hasta dónde voy a llegar, competir empieza a soportar una carga emocional enorme. Y esa carga modifica la manera de jugar.

Cuando aparece la prisa por terminar el punto

Uno de los comportamientos que observo con frecuencia en jugadores jóvenes es la necesidad de terminar los puntos demasiado rápido. El jugador sabe perfectamente que debería construir el punto, aceptar el intercambio, esperar la oportunidad y tomar buenas decisiones. Pero no lo hace. Tiene prisa.

Y cuando aparece la prisa, siempre merece la pena preguntarse: ¿de qué está intentando escapar el jugador?

Puede pensar que físicamente no será capaz de sostener un intercambio largo. Puede sentir que cuantos más golpes tenga que jugar, más oportunidades existen de cometer un error. O puede necesitar desesperadamente ganar ese punto porque perderlo vuelve a alimentar una historia mucho más profunda: «Si sigo jugando así, nunca voy a conseguir mi objetivo».

Entonces intenta resolver el punto antes de tiempo. Fuerza, se precipita, asume riesgos innecesarios y pierde. Y precisamente esa pérdida confirma el miedo que estaba intentando evitar. Se crea así un círculo: miedo a perder → urgencia → malas decisiones → error → frustración → mayor miedo a perder.

El resultado deja de ser información

Este es uno de los grandes problemas cuando un jugador está excesivamente identificado con sus resultados. Un resultado debería proporcionarnos información: ¿dónde estoy?, ¿qué ha funcionado?, ¿qué todavía no funciona?, ¿qué decisiones he tomado?, ¿qué necesito entrenar?, ¿qué voy a hacer diferente a partir de ahora?

Pero cuando existe demasiada carga emocional, el jugador deja de hacer esas preguntas. En lugar de utilizar el partido para aprender, lo utiliza para juzgarse.

Y existe una diferencia enorme entre ambas arquitecturas mentales:

RESULTADO → VEREDICTO → MIEDO → PRESIÓN → DESESPERACIÓN

frente a:

RESULTADO → INFORMACIÓN → APRENDIZAJE → ACCIÓN → EVOLUCIÓN

La segunda es la que permite construir una carrera deportiva.

Imagina que aprendes un idioma

Pensemos en algo completamente diferente al tenis. Estás aprendiendo inglés y un día necesitas una palabra muy sencilla. No te acuerdas y la buscas. Al día siguiente vuelves a necesitarla y otra vez no te acuerdas.

¿Concluirías entonces: «Esto demuestra que nunca voy a hablar inglés»?

Probablemente no. Simplemente volverías a buscarla y quizá la tercera vez ya la recordarías. Eso es aprender: detectar → corregir → repetir → integrar.

Sin embargo, muchos jugadores hacen con su tenis exactamente lo contrario. Una semana juegan mal y empiezan a cuestionarse su futuro. Pierden varios partidos y sienten que todo su proyecto deportivo está en peligro. Cometen errores durante un partido y empiezan a pensar que no tienen suficiente nivel. Están convirtiendo cada dificultad propia del aprendizaje en una sentencia sobre su futuro.

¿Cómo jugarías si supieras que vas a llegar?

Hay una pregunta que utilizo en coaching y que puede revelar muchísimo: «¿Cómo competirías hoy si supieras con absoluta certeza que vas a conseguir llegar a ser profesional?»

Muchos jugadores responden algo parecido: «Jugaría más tranquilo», «Tendría menos presión», «Me soltaría más» o «No me afectaría tanto perder un punto».

Y ahí aparece una información extraordinariamente importante. Quizá una parte importante de la presión que siente el jugador no procede del partido que está jugando, sino de todo lo que cree que ese partido significa sobre su futuro.

Necesitamos separar ambas cosas. El partido de hoy es una pieza del proceso. No es el proceso completo.

Esto no significa que el resultado no importe

Aquí quiero ser muy clara. El resultado sí importa. En deporte competitivo se compite para ganar. Un jugador que quiere desarrollar una carrera necesita resultados, rankings y victorias.

Trabajar desde el proceso no significa convertirnos en indiferentes ante el resultado. Significa comprender qué función tiene el resultado. El resultado mide, confronta, proporciona información y muestra qué está funcionando y qué todavía necesita desarrollarse. Pero convertir cada resultado en una evaluación de todo nuestro futuro deportivo es otra cosa.

Además, la investigación en psicología del deporte distingue entre objetivos de resultado, rendimiento y proceso. Una revisión sistemática y metaanálisis encontró que los objetivos de proceso presentaban mayores efectos sobre el rendimiento que los objetivos exclusivamente centrados en el resultado. La propia ITF señala también una diferencia esencial: ganar o perder está solo parcialmente bajo el control del jugador, mientras que los objetivos centrados en el proceso y la propia ejecución ofrecen un grado mucho mayor de control.

Después del partido: cambiar la pregunta

Por eso estoy trabajando cada vez más con una condición muy concreta: no me cuentes solamente el resultado. Cuéntame qué has aprendido.

Después de competir, el jugador debería ser capaz de responder: ¿qué he aprendido hoy?, ¿qué he hecho bien y quiero repetir?, ¿qué decisiones me han perjudicado?, ¿qué necesito mejorar?, ¿qué acción concreta voy a introducir en mi siguiente entrenamiento?

Entonces el partido, incluso cuando se pierde, adquiere una función. No desaparece la frustración ni fingimos que perder da igual. Pero utilizamos esa experiencia para construir al siguiente jugador que entrará en pista.

El papel de los padres es fundamental

Los padres también pueden reforzar inadvertidamente una arquitectura u otra. Si después de competir toda la conversación gira alrededor de «¿Cuánto has quedado?», «¿Contra quién has perdido?», «¿Qué ranking tenía?» o «Ese partido tenías que haberlo ganado», el mensaje implícito acaba siendo muy claro: lo verdaderamente importante es el resultado.

Podemos hacer algo diferente. Podemos preguntar: «¿Qué has aprendido hoy?», «¿Qué dependía de ti?», «¿Qué harías diferente si volvieras a jugar ese partido mañana?» o «¿Qué vas a trabajar ahora con esta información?». Y después permitir que sea el propio jugador quien encuentre las respuestas.

No se trata de que los padres hagan el análisis por él. Se trata de ayudarle a desarrollar la capacidad de pensar, responsabilizarse y aprender.

Un partido puede decirte dónde estás. No dónde terminarás

Un jugador profesional no se construye porque todo le salga bien desde adolescente. Se construye durante miles de entrenamientos, decisiones, errores, correcciones, partidos ganados y partidos perdidos.

El problema no es equivocarse. El problema aparece cuando cada error adquiere tal carga emocional que el jugador deja de utilizarlo para aprender. Porque entonces ya no está compitiendo solamente contra el rival. Está compitiendo contra el miedo a lo que podría significar perder.

Y ahí necesitamos producir un cambio profundo: el resultado no es una sentencia sobre tu futuro. Es información sobre tu presente.

Cuando sabes utilizar esa información, puedes convertirla en aprendizaje, el aprendizaje en acción y la acción en evolución.

Eso también es construir identidad competitiva. 💙

¿Tu hijo/a entrena bien pero cada error o derrota adquiere demasiado peso?

Si tu hijo/a entrena bien pero en competición vive cada error o cada derrota con una carga emocional que le impide mostrar su verdadero nivel, podemos analizar qué está ocurriendo en la raíz.

Solicita una llamada de admisión gratuita conmigo:

https://flowandgrowtenis.com/mental-coach/

Prof. Dra. Maite Iriarte Rego
Doctora en Psicología · Máster en Psicología del Deporte
Mental Coach de tenis · CEO de flowandgrow Mental-Coaching S.L.
Colegiada AO11855

About the Author

Leave a Reply